
El conflicto es parte de toda relación humana y desde luego lo es dentro de las relaciones de pareja.
El día a día, los chicos que lloran, el despertador, los padres son bombas de tiempo que cuando estallan suelen detonar reacciones en cadena en las que cada uno se atrinchera en su propio mundo.
Defenderse y atacar al otro se convierte en la única estrategia.
¿Hay otra salida?
“¿Como han ido las vacaciones ? “-pregunté en la primera sesión después del verano.
“No me hable” fue la respuesta.
“Si no quiere que le hable lo tendremos complicado”, dije tratando de parar lo que sospechaba sería una letanía.
“Fatal, ha ido fatal”
El rosario de quejas no tenía que ver con sus hijos adolescentes, ni con el calor excesivo ni con los gastos ni con el mantenimiento del piso en la playa; sino con su marido: que es siempre igual, que nunca se ocupa de lo que quiero, que va a su aire, que no lo aguanto más.
Las vacaciones son una prueba de fuego para las parejas: 24 horas al día es mucho tiempo para mantener escondidas insatisfacciones, puntos de vista diversos, problemas que están ocultos el resto del año detrás de las rutinas.
Un campo de batalla aparece allí donde debía instalarse el dulce placer del dolce far niente.
“Decidí preparar su comida favorita, porque dice que nunca cocino y al señor se le ocurre reservar en un restaurante, nunca aprecia lo que hago”- comenta Paula. “Pues yo había reservado la mejor mesa de su restaurante preferido, porque pensaba que no quería cocinar…” agrega Luis.
Es evidente que compartir información sobre las necesidades de cada uno no se les da bien.
A ver:
Todas las parejas tienen problemas, no se trata de tenerlos o no sino de COMO SOLUCIONARLOS.
Una pareja juega en el mismo equipo: si uno gana y el otro también: gana el vínculo. La idea es solucionar un conflicto y no que haya vencedores y vencidos.
Algunos errores frecuentes:
- Buscar una victoria personal
- Adivinar los pensamientos e intenciones del otro
- Utilizar la lista negra de agravios
- Usar la ironía y el sarcasmo para descalificar
- Buscar soluciones rápidas
- Ignorar las necesidades y emociones de la pareja
- Lenguaje verbal complicado: bostezos, ojos de besugo pasado
- Creer que la pareja perfecta es la que no discute
Fórmulas de la negociacion:
YO GANO
TU PIERDES
_________
hay un perdedor
TU GANAS
YO PIERDO
__________
Hay un perdedor
GRANDES PELEAS
Perdemos los dos
TU GANAS
YO GANO
__________
GANAMOS LOS DOS
El punto es encontrar los intereses detrás de las posiciones. El problema más grave es que en una pareja las emociones predisponen a hacer interpretaciones erróneas que no solo frustran sino que condicionan comportamientos y formas de pensar futuras.
Los malosentendidos, el “Yo me sacrifico por tí (yo pierdo/tu ganas)” o el ” me importa un rábano lo que pienses (yo gano /tu pierdes) solo aumentan las hostilidades, aparecen las faltas de respeto, la rabia y la erosión del afecto. Si machacamos al otro solo engendramos victimismo: me amo a mi mismo y te fastidio.
Es importante elegir el mejor momento, valorar las necesidades del otro y las propias, ejercitar la escucha activa y evitar las decisiones precipitadas que llevan a soluciones rápidas pero no eficaces.
Las discusiones son un reto para afrontar, no un obstáculo: una crisis siempre es una oportunidad.